Los vecinos de etnia gitana de Buñol acuden a las aulas para aprender a leer y escribir

Los alumnos durante una de las clases recibidas ante la mira del edil. tc.c

Los alumnos durante una de las clases recibidas ante la mira del edil. tc.c

■ v. montó
Buñol
A fin de favorecer la integración social y el acceso a un mercado laboral cada día más competitivo, el área de Bienestar Social del Ayuntamiento de Buñol y los servicios sociales del ente municipal han ofertado a los vecinos de etnia gitana la posibilidad de aprender a leer y escribir con clases de una hora de duración que se imparten dos días a la semana, en horario vespertino y en el antiguo instituto local.
«La idea de poner en marcha este curso surgió de la observación de las dificultades de los miembros de esta etnia a la hora de desenvolverse en acciones cotidianas como rellenar una solicitud de empleo, leer siquiera una multa de tráfico o llevar a cabo la tramitación del habitual papeleo administrativo», ha apuntado el edil de Bienestar Social buñolense, Joaquín Riera.
Como ha detallado el concejal, el fin último de este proyecto educativo es permitir a las 16 personas que participan en el mismo —con edades comprendidas entre los 24 y los 50 años— «ser autosuficientes en la vida con una base educativa sólida gracias al dominio de  la lectura y la escritura».
Según Riera, «la propuesta ha sido muy bien acogida, ya que muchos han reconocido la importancia de contar con una formación mínima que les permita, por ejemplo sacarse el carnet de conducir, algo prácticamente imposible de conseguir sin dominio de la lectura y la escritura».
Esta formación se completará «con una jornada sobre salud e higiene, otra referida a la inserción laboral y una charla ofrecida por una conocida asociación de gitanos de Valencia».
La presencia en las aulas de quienes antaño no aprovecharon el acceso a la comunicación escrita confirma el éxito de la iniciativa.
En declaraciones a este periódico, Juana Santiago, una de las alumnas, reconoce «pasarlo muy bien aprendiendo matemáticas y ortografía», formación que combina con la educación de su hijo y su embarazo actual.
Por otra parte, Josefa Fernández, a sus 42 años, ha comenzado a iniciarse en la lectura, reconociendo la importancia de aprender «para poder ser mucho más independiente en el futuro», según ha confesado a este semanario.


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