Buñol y Macastre cierran el intenso ciclo de bendiciones en honor a San Antón en La Hoya

18-f14

Los grupos de amigos se reunieron en Macastre.

18-f15

La Reina de Las Fiestas entregó los obsequios a los participantes en Buñol. david avilés

El viento y las bajas temperaturas no impidieron la masiva asistencia de público en las bendiciones en honor a San Antonio Abad celebradas el pasado domingo en las localidades de Buñol y Macastre.
Los vecinos de la primera localidad se citaron en buen número en las inmediaciones del paseo del Planell para participar en un acto en el que se pudo comprobar la gran variedad de gustos a la hora de elegir a los animales de compañía.
No en vano, en esta cita con el agua bendita no faltaron las tortugas, los caballos, los canes de todas las razas y colores; así como las aves más exóticas del mercado.
El párroco Luis Molina Mestre fue el encargado de ofrecer la bendición tanto a los animales como a sus propietarios, muchos de ellos con edades muy tempranas.
La Reina de las Fiestas, Vanesa Prieto, y la edil del área, Pilar Garrigues, fueron las encargadas de repartir los obsequios entre quienes acudieron a la cita, en la que colaboró también la Comisión de Fiestas.
Los niños recibieron las más que merecidas chucherías, mientras que los más adultos fueron obsequiados con un llavero y con los tradicionales panes de San Blas, muchos de los cuales sirvieron para la esperada merienda dominical.
En Macastre, la Plaza Federico García Lorca fue el punto de encuentro de grandes y pequeños para participar en la bendición oficiada por el párroco Ramón Hurtado Bellver y que contó con la organización del colectivo Amigos del caballo, de la Asociación de las Amas de Casa y del consistorio local.
La mañana arrancó con el reparto de chocolate con buñuelos, una iniciativa muy bien acogida por los vecinos debido a las bajas temperaturas padecidas en la jornada dominical.
Los primeros en desfilar por delante del párroco fueron los portadores de los animales de compañía más pequeños, muchos de los cuales causaron auténtica sensación.
Las serpientes, los pájaros, los perros, gatos, las gallinas, los jabalíes e incluso los astados precedieron el espectacular paso de los carros llegados en gran parte de poblaciones como Turís.
El desfile lo cerraron los jinetes llegados de la citada población de La Ribera, de Alborache, de Yátova así como los aficionados a la equitación de Macastre.
Todos ellos recibieron los más que merecidos obsequios entregados por las amas de casa, cuyas componentes aguantaron estoicamente tanto el viento como la sensación de frío. n p. ferrer/tc.c/d. avilés

Escribe un comentario

Tienes que iniciar sesión para escribir un comentario.