

Asentamiento Voluntario en la Plaza de San Cristóbal. tc.c

Marcela y Candelaria. tc.c

El pueblo Mexicano se reivindica. tc.c
DESDE LA DISTANCIA
Por Diego Mur y Jesús Pérez
VIERNES, 30 de octubre, San Cristóbal de las Casas en el estado de Chiapas, México. Un grupo de campesinos están acampados en la plaza principal de esta localidad de las montañas de Chiapas. Al igual que otro grupo, encerrados en la sede de Naciones Unidas de México.
Su protesta se debe al encarcelamiento de tres personas y el asesinato de otros dos miembros de la comunidad 28 de Junio perteneciente a la OCEZ (Organización Campesina Emiliano Zapata).
Tras unas cuantas gestiones conseguimos entrevistar a la hija de José Manuel Hernández Marínez «Chema» que nos pone al corriente de la situación que está viviendo la comunidad indígena en las comunidades de Chiapas.
— Pregunta: ¿Cuándo comenzó todo?
— Respuesta: El pasado 30 de septiembre mi papá fue detenido. Para nosotros fue un secuestro, porque le entraron a sacar donde estaba su trabajo, estaba alimentando a los animales.
— ¿Nos podría explicar lo sucedido?
— Al ver que lo llevaban, todos los compañeros donde vivimos se juntaron y se subieron a una camioneta para intentar alcanzar el carro donde llevaban a mi papá. Otra camioneta de la judicial los sacó de la carretera y dieron dos vueltas. Uno de los compañeros que iban murió al instante, el compañero Jordán López Aguilar además quedaron tres heridos más. Para nosotros fue un asesinato lo que el gobierno hizo. Según el testimonio de mi papá, cuando lo agarraron, escuchó «¡nos vienen siguiendo, sácatelos de la carretera!». El diez de octubre murió uno de los heridos por el accidente, el compañero Bayardo Hernández de la Cruz. A raíz de esto, de un compañero quedan tres niños huérfanos y del otro compañero quedan siete hijos, todos son menores de edad. Nosotros le pedimos al gobernador que se haga responsable porque él lo mando hacer. Que se haga cargo de sus estudios, las facturas y de su alimentación.
— ¿Y después?
— Nosotros nos movilizamos para que soltaran a mi papá, tapamos carreteras y estuvimos negociando. Entonces ya el gobierno nos mandó llamar, dijeron que querían llegar a un arreglo. Familiares y compañeros, nos fuimos al palacio en un plantón (manifestación ilegal) que hubo. Entonces me dijo (el gobernador) que como familiar me iba a echar una mano, que en no más de 90 días lo iba a sacar de la cárcel y si lo sacó, pero se lo llevó a Nayarín (prisión de máxima seguridad), sin avisar a los familiares ni al abogado. Hasta donde se encuentra ahorita mi papá, privado de su libertad. No lo hemos podido ver.
— ¿Tiene defensa jurídica?
— El abogado sólo ha podido visitarlo una vez y solamente durante 45 minutos. Más tarde juntamos el dinero del pasaje, para que fuera una persona a verlo y dejarle algo de ropa… fue mi tío, hermano de mi padre y le dijeron que no podía dejar nada, que él estaba bajo observación, que lo iban a tener 30 días más, dependiendo que decidieran ellos, iban a dejar pasarle 126 pesos semanales, y que no tenía derecho a ropa y que no tenía derecho a nada.
— ¿Ha habido más detenciones?
— Sí, fueron detenidos el compañero José Manuel de la Torre y el compañero Roselio de la Cruz González. Esto fue el mismo día que vinimos a entregar una carta (para la liberación de Chema) con un embajador que vino aquí hasta San Cristóbal. A las 2 de la mañana fueron detenidos, los sacaron de su domicilio, cuando estaban durmiendo. Golpearon a su familia, y a ellos se los llevaron descalzos, sin ropa, ellos también fueron golpeados. Al compañero José Manuel de la Torre Hernández, lo torturaron con Tehuacán, y hasta la vez lo siguen torturando.
— ¿Torturados?
— Sí, parecía que lo mataban, se desmayó hasta 6 veces (en el interrogatorio), donde decía que le metían la cabeza en una bolsa de nailon y a la hora que se estaba recuperando lo volvían con Tehuacan. Y hasta la vez lo torturan pero nosotros no podemos hacer nada, lo único que hacemos es hablar con la prensa, con los medios, que nos ayuden, que nos den a conocer todo lo que estamos viviendo. Además, tenemos que sufrir los cateos (registros) en nuestras comunidades.
— ¿Con qué pretexto realizan los registros?
— El gobierno quería que se nos hiciera un cateo, porque nos acusaban de tráfico de armas y drogas. Nosotros que nos sentíamos tranquilos les permitimos que hicieran el cateo, entraron y no encontraron nada. Entonces le dijimos al gobernador, que si accedimos a que miraran y como no encontraron droga ni nada, pues pedimos que nos devuelvan a nuestros presos. Además de que no nos los quieren devolver, al contrario, siguen llegando patrullaje al lugar. Tememos también que los pistoleros hagan algo, porque también entran vestidos de civil, entran disfrazados de doctores o de vendedores.
— ¿Cómo se vivió en la comunidad el día del registro?
— Aquel día que estuvo el patrullaje, estaban los helicópteros, llegaron muchos integrantes desde La Serena (localidad de Chiapas)… como si fuéramos grandes delincuentes. Los niños estaban gritando, se asustaron, entonces los compañeros decidieron buscar un refugio, principalmente por la seguridad de los niños y luego que nos vayan a matar, pues que nos maten, pero que sea frente al público.
— ¿Cuál es el fin de este encierro?
— Lo que nosotros pedimos pues, es que regresen a nuestros presos. Nos venimos como refugio aquí, porque tememos por la vida de los compañeros.
— ¿Qué le piden al gobierno?
— Lo que nosotros le pedimos al gobierno, a todas las autoridades, es que nos apoye, que nosotros no somos narcotraficantes, no somos nada de lo que el gobierno a dicho, lo único que queremos es un trozo de tierra, y la seguridad de nuestros compañeros y que nuestros niños crezcan aunque sea con pobreza pero no con susto.
— ¿Han tenido negociaciones con el gobierno?
— El gobierno nos manda llamar. Lo único que queríamos era negociar por la libertad de mi papá y de los otros compañeros. Pero ellos nos obligan a firmar papeles.
— ¿Qué papeles les obligan a firmar?
— Papeles que dicen que esto es un plantón (manifestación ilegal), para nosotros es un tipo de refugio, pues decimos que si nos van a matar o a encarcelar, pues que sea a la vista del público, que ellos sean testigos de lo que estamos viviendo, porque la verdad, allí en la comunidad donde vivimos lo que hay es mucha pobreza. Que no vendemos ningún tipo de armas o ropa, lo único que somos unos luchadores sociales, queremos paz y tierra.
— ¿Se han acercado las autoridades mientras han estado acampados aquí?
— Ha estado aquí la judicial, ha estado la seguridad pública amenazando que nos va a sacar y han repartido más de 60 órdenes de prisión.
(Un campesino anónimo miembro de la OCEZ se adhiere a la entrevista y no quiere revelar su nombre).
— ¿Por qué el gobierno está interesado en vuestras tierras?
— El gobierno realiza cateos contra los campesinos con el pretexto de que allí se trafica con armas y drogas, pero en realidad el gobierno quiere vender esas tierras a empresas canadienses y norteamericanas ya que ese suelo es muy rico en oro y uranio.
— ¿Cuál es su opinión sobre el último hecho acontecido?
— El gobierno cree que con las últimas acciones cometidas contra nosotros los campesinos, que anulando a los que supuestamente para ellos eran los líderes, iban a terminar con todo esto rápidamente, pero no ha sido así, porque vamos a seguir hasta que nos queden fuerzas o acaben con nosotros.
(Seguimos la entrevista con Marcela).
— ¿Cuál es la situación real en sus comunidades?
— La situación no es como dice el gobierno, que en Chiapas no hay pobreza, que todos viven bien, eso es mentira. Además el 80% de los niños están desnutridos, y no lo estamos diciendo no más, hay un papel que lo comprueba. Hay lugares de verdadera miseria.
— ¿Tenéis miedo?
— Tenemos mucho miedo y por eso que aquí estamos, pasando frío, hambre, ahorita hay mucha gente que siente solidaridad por nosotros, viene a dar cobertores (mantas), comida… por esto es que aunque nos muriéramos de hambre, tenemos que estar aquí, que aquí lo vamos a ver y lo va a ver la gente.

